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Homilía
pronunciada por
Exmo. Sr. Luis Artemio Flores Calzada, Primer Obispo de Valle de Chalco, en ocasión de la tercera peregrinación de la Diócesis de Valle de Chalco, a la Basílica de Guadalupe.

8 de julio de 2006

"María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura salto en su seno" (Lc, 1,39-41). Palabras que acabamos de escuchar del Evangelio de San Lucas.

Muy queridos fieles de todas las Parroquias de nuestra Diócesis de Valle de Chalco: Laicos, Seminaristas, Religiosos(as), Diáconos y Presbíteros, estamos aquí reunidos en la casita sagrada de nuestra Madre Santísima de Guadalupe, para manifestarle nuestro cariño, nuestra adhesión filial a ella y a su amado Hijo nuestro Señor Jesucristo, y a presentarle a Jesús por sus manos el caminar de nuestra Iglesia particular, que tiene como patrón a san Juan Diego.

En este año de preparación a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que tiene como temática: "Discípulos y Misioneros de Jesucristo, para que los pueblos en él tengan vida" (yo soy el camino la verdad y la vida Jn. 14,6), quisiera reflexionar con ustedes y poner la mirada en María, en quien encontramos todas las características del discípulado, según el corazón de Dios, para ello recorreré algunas páginas del Evangelio y del Nican Mopohua, documento que nos habla de las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

a) María mensajera del Evangelio.

En la visita que la Virgen María hizo a su prima Isabel, encontramos los siguientes elementos: María va a una montaña de Judea, y lleva a Jesús en su seno, en el saludo a su prima Isabel el niño Juan saltó de gozo en el seno de Isabel, quien llena de Espíritu Santo exclamó "Bendita tu entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.....quien soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme....dichosa tu que has creído" (cfr. Lc. 1, 41-45).

El discípulo es aquel que se sienta a los pies del maestro, y escucha atentamente su palabra, la medita y la pone en práctica, María es la fiel discípula que escucha la palabra que Dios le envió por medio del Ángel Gabriel, y ante esta palabra da una respuesta de fe y de obediencia "he aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra" (Lc. 1, 37).

María también es servidora y misionera, va a servir a su prima Isabel y es portadora de Jesús a quien lleva ya en su seno, esto nos hace evocar las palabras del profeta Isaías "Que hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación, que dice a Sión iReina tu Dios!” (Is. 52, 7). María es la primera mensajera del Evangelio de Dios: lleva desde Galilea a la región de Judá la noticia de la paz, la felicidad y la salvación.

Nuestra madre Santísima de Guadalupe también visitó nuestra patria en la montaña del Tepeyac dándonos a conocer a su Hijo Jesús y enseñándonos el Evangelio: "Sábelo ten por cierto hijo mío el más pequeño, que yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, madre del verdaderísimo Dios por quien se vive, el creador de las personas, el dueño de la cercanía y de la inmediación. El dueño del cielo, el dueño de la tierra, mucho quiero mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada. En donde lo mostraré, lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto" (Nican Mopohua 26-27).

Juan Diego también era un fiel discípulo que iba cada domingo a Tlatilolco a escuchar las cosas de Dios que le enseñaban los sacerdotes, y después se convirtió en el mensajero de la Virgen de Guadalupe.

Dios nos llama a cada uno de nosotros también a ser discípulos, a sentarnos a los pies del maestro, a escuchar su palabra, a meditarla y a ponerla en práctica. Además nos llama a ser sus misioneros, sus mensajeros de la buena noticia de la salvación a todos los hombres.

b) María madre, invitada al discipulado de Jesús

Al comenzar su ministerio Jesús llamó a sus primeros discípulos "venid conmigo y os haré pescadores de hombres. . . y ellos dejando las redes lo siguieron" (Mc. 1, 17-18).

El discípulo es aquel que es llamado, elegido por el Señor, para una gran misión, por ello es importante "estar con el maestro", para aprender del maestro, tomar los rasgos del maestro, su forma de pensar, su forma de ser, sus criterios, sus valores, en una palabra irse configurando con el maestro durante su discípulado, para ser como el maestro.

La Virgen María es una fiel discípula, elegida por Dios, para una gran misión, ser la madre de su Hijo. María es la que más tiempo estuvo con Jesús, y aprendió de Jesús, ella antes de recibir la palabra encarnada en su seno, la recibió en su corazón, María estuvo con Jesús en su infancia, en su ministerio y en el sacrificio de la cruz y fue tomando los rasgos de Jesús, meditaba la palabra, creía en la palabra y la ponía en práctica.

Juan Diego fue un auténtico discípulo de Jesús y fiel mensajero de la Virgen, cada domingo iba a escuchar la palabra de Dios, a la pregunta de la Virgen: Juanito, Juan Dieguito a donde te diriges, él le contesta: "Mi Señora, Reina, allá llegaré, a tu casita de México Tlatilolco, a seguir las cosas de Dios que nos dan, que nos enseñan quienes son las imágenes de Nuestro Señor: nuestros sacerdotes" (Nican Mopohua 24) y como mensajero de la Virgen escucha con atención a la Señora del cielo y pone en práctica su voluntad, es obediente.

"Ya has oído hijo mío el menor, mi aliento mi palabra, anda haz lo que este de tu parte" (Nican Mopohua 37), a lo que Juan Diego le dijo:"Señora, niña mía, voy a realizar tu venerable aliento tu venerable palabra; por ahora de ti me aparto, yo tu pobre indito" (Nican Mopohua 38) Tu también como la Virgen y Juan Diego has sido llamado por Jesús para ser su discípulo y misionero, ¿Estás dispuesto a seguirlo? ¿Cuál sería tu respuesta?

Cuando le avisan a Jesús que lo buscan su madre y sus parientes, Jesús responde: "¿Quién es mi madre y mis hermanos? y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice: estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre" (Mc. 3, 33-35).

Para ser discípulo de Jesús es preciso hacer la voluntad de Dios y en este "hacer" va la vida toda, el esfuerzo de escuchar, de asumir y de vivir la Palabra que viene de Jesús. Es un esfuerzo de coherencia y de vida que aquí es premiado por el Señor: pasar a ser mi hermano, mi hermana y mi madre, es decir, mi nueva familia. María es doblemente madre, primero porque dio a luz a Jesús y después porque es la que mejor a escuchado y puesto en práctica la palabra de Dios.

"La casita sagrada" que la Virgen pide que se le construya es un signo de la Iglesia donde todos los discípulos de su hijo, se reúnen a escuchar la Palabra de Dios, a vivir la fraternidad en la Eucaristía a sentirse todos hermanos y hermanas a ser solidarios unos de otros, a ser de nuestra Iglesia "una verdadera casa y escuela de comunión", como era el deseo del Papa Juan Pablo II de feliz memoria.

Este es el deseo de Jesús hacer de nuestra Iglesia una comunidad fraterna y solidaria: "Padre te pido que sean uno como tú Padre en mi y yo en ti somos uno, así sean ellos uno en nosotros" (Jn. 17, 21). "Os doy un mandamiento nuevo que os améis los unos a los otros. Que como yo os he amado así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos" (Jn. 13, 34).

c). Discípula comprometida y don maternal de la Pascua

- En las bodas de Caná, cuando faltó el vino ahí está María intercediendo ante su Hijo "no tienen vino" y después les indica a los sirvientes: "hagan lo que el les diga" (Jn. 2,5) esta palabra nos remonta a la alianza entre Dios y su pueblo "¡haremos todo lo que el Señor nos ha dicho!" (Ex 19,8). María nos invita a seguir a Jesús y hacer lo que el nos diga. Juan Diego hizo lo que la Virgen María le indicó, fue a llevar su mensaje al Obispo Fray Juan de Zumarraga.

"Señora mía... muchachita mía ....con todo gusto iré a poner por obra tu aliento, tu palabra; de ninguna manera dejaré de hacer, ni estimo por molesto el camino" (Nican Mopohua 63). Ojala también nosotros tengamos la disponibilidad de hacer lo que Jesús nos dice, para ser verdaderos discípulos y misioneros.

.- María está junto a la cruz, en la hora de la glorificación, en la hora del sacrificio cruento de su hijo y escucha sus palabras: "Mujer ahí tienes a tu hijo, luego dice al discípulo ahí tienes a tu madre y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa" (Jn. 19, 26-27).

María es el regalo de Jesús a la comunidad de sus discípulos (hijo ahí tienes a tu madre) y le pide a María que intervenga con sus cuidados maternales respecto a la comunidad de los discípulos (Mujer ahí tienes a tu hijo).

María tomó muy en serio su papel de madre de los discípulos de su Hijo, por ello se presentó en el cerro del Tepeyac, para mostrar su amor solícito por todos los mexicanos "porque yo en verdad soy vuestra madre compasiva tuya y de todos los hombres que en esta tierra estáis en uno" (Nican Mopohua 29-30).

Y cuando Juan Diego estaba afligido por la enfermedad de su tío Juan Bernardino, la Virgen le dice: "Escucha, ponlo en tu corazón, hijo mío el menor que no es nada lo que te espantó, lo que te afligió; que no se perturbe tu rostro, tu corazón, no temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad, ni cosa punzante, aflictiva. ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estas bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa? (Nican Mopohua 118-119). El discípulo de Jesús debe tener una atención y cuidado especial por los enfermos a ejemplo del maestro y de la Virgen María.
Oración Jesús, gracias por damos a María como nuestra Madre, concédenos la gracia de imitar sus virtudes para ser auténticos discípulos y misioneros tuyos. Virgen Santísima ponemos bajo tu cuidado a todos los miembros de nuestra Diócesis y nuestros trabajos pastorales. San Juan Diego enséñanos a ser sencillos y obedientes como tú lo fuiste con Jesús y con María, Amén.
 
 
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