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Homilía
pronunciada por
Mons. Felipe Aguirre Obispo de Acapulco, en ocasión de la peregrinación de la Diócesis de Chilpancingo, Chilapa a la Basílica de Guadalupe.

9 de febrero de 2006


A
mados hermanos y hermanas, hermanos sacerdotes  en una porción mayoritaria del presbiterio de esta diócesis peregrina están aquí presentes, hermanos diáconos, hermanas religiosas, institutos de vida consagrada aquí presentes, seminaristas esperanza de la iglesia, fieles guerrerenses de nuestra diócesis de Chilpancingo, Chilapa y todos fieles muy amados en Jesucristo nuestro Señor.

Hemos venido a acurrucarnos dentro del regazo de la Madre, para experimentar el abrazo amoroso de la Madre de Dios, que nos ama y que nos quiere y que nos ha invitado a venir en su presencia peregrinos desde nuestras lejanas comunidades del sur de México para estar experimentando el tibio calor de su regazo mientras escuchamos el arrulló maternal que nos dice:

“Hijito mío, a quien amado tiernamente, tan pequeñito y delicado, no estas en mi regazo y corres por mi cuenta, ¿No soy yo vida y salud?, ¿Necesitas otra cosa?”

Estas palabras de María dirigidas al niño que tiene entre sus brazos, a cada uno de nosotros nos llena de confianza, cuando hemos escudado y nos hacemos eco de la palabra de Dios que nos dice:

“Venid a mi todos los que  me decíais, para que se puedan saciar de mis frutos, mis frutos de amor, mis frutos de misericordia”

Y en verdad que cuando nosotros venimos aquí y nos confundimos con todo el pueblo que esta presente en esta Basílica de todas partes del mundo y de nuestro México y de nuestras comunidades entonces escuchamos esa voz que clama ante tantas y tantas necesidades.

Como hoy hemos oído que aquella mujer a sido feliz y aclama con todas las veras de su alma “Señor compadécete de mí, porque tengo una hija que esta atormentada por un espíritu maligno”.

Y cuando Jesús parece como si no escucha  suplicas de aquella mujer y ya ruegos de los apóstoles la tienden cuando decía; no es lícito echar el pan de los hijos a los perros y la mujer retuerce el argumento contestando; sí pero también los perritos tienen derecho a comer de las migajas que caen de las mesas de los amos.

Entonces Jesús no tiene otra palabra que expresar; “Mujer tan grande es tu fe, que se  haga como tú lo has pedido” y en aquel momento quedo sana y libre de aquella posesión diabólica, su hija allá en su casa, como así lo corroboró al regresar después de su peregrinación, que encontró a su hija sana y salva y contenta después de haber obtenido la salud.

Así hemos venido también nosotros, con nuestros ojos mirasoles hacia los montes, porque así nos dice también el salmo;

“Que levantemos nuestros ojos a los montes de donde nos vendrá el auxilio”

Ese auxilio que nos viene del Señor, del cielo y de la tierra y hemos venido al Monte del Tepeyac, para encontrarnos aquí en este radioso amanecer con la Señora como decía Monseñor Luis Martínez, a quien estamos celebrando hoy un aniversario de su muerte que fue un 9 de febrero de 1956.

Decía Monseñor Luis Martínez, que en aquel radioso amanecer se encontró el indio con la Señora y la contemplo purísima porque era una Virgen, amorosa y tierna porque era una Madre majestuosa porque era una Reina, así nos hemos encontrado también nosotros y nuestros ojos se vuelven mirasoles, para contemplar la luz radiante del Tepeyac que es luz que nos trae a Cristo el Señor, la Guadalupana.

Nosotros también como la sinofenicia queremos aclamar, pero esa voz se hace eco en la mujer, la nueva sinofenicea que es la Santa María de Guadalupe para aclamar por nosotros y por nuestras comunidades que tienen muchas necesidades y que tienen también muchas postraciones limitantes dolorosas para aclamar también al Señor por intersección de María.

Señor compadécete de nosotros porque tenemos estas y estas necesidades, porque nos duele ver a nuestros pueblos tantos y tantos hermanos nuestros que son como ovejas sin pastor, tantos llenos de hambre y sedientos que vagan por nuestros pueblos, necesitados de Dios, necesitados del alimento de vida, porque muchos otros son invitados para caminar en las charcas en el gozo del pecado y otros son invitados a caminar por ese inmoto camino de la ignorancia, que les lleva  apartarse de los caminos de Dios.

Muchas veces los caminos del Sur allá por Guerrero no son siempre los caminos de Dios y queremos que vuelvan al camino. Señor no te da lastima, tanta gente llena de necesidades de nuestros pueblos y nosotros oímos al pueblo de Dios que clama y somos el pueblo peregrino que también le dice hoy a Dios por boca de la Guadalupana.

Yo he escuchado un canto que se hace voz de tantos y tantos peregrinos que venimos a esta Basílica Guadalupana, cuando le ha dicho por  hay una canción del folclor popular que le canta;

“Virgen de Guadalupe, Madre querida te vengo a ver, traigo en mí pensamiento, una plegaria y un padecer, vine a contar mis penas, para que me escuches y me des fe, pero ya mis tristezas, nomás de verte las olvide”

Así venimos, no con una actitud allanante de decir la Virgen de Guadalupe lo va hacer todo no, pero si con una actitud filial de que todo queremos ponerlo en las manos de Nuestra Señora de Guadalupe para que despache favorablemente nuestras plegarias ya que nunca se ha oído decir  que habiendo uno recurrido a la protección de María, habiendo recurrido a la protección de María a su omnipotencia suplicante alguna vez allá sido desamparado.

Por eso acudimos nosotros llenos de confianza y decimos pues ya nomás de verte olvido todas esas penas y tristezas porque que mejor que estén en tus manos, en tus manos maternales para que junto a tú regazo las tengas ahí y se las ofrezcas a Jesús tú hijo para que clames por nosotros.

Que estos hijos de Dios, también tenemos derecho a participar no solo de las migajas de la mesa, sino participar del banquete de los hijos de Dios.

Es cierto estimados hermanos hemos venido con nuestra Señora de Guadalupe, porque la vida de pecado y amargura que experimentamos los hombres a cada paso de nuestro peregrinar por esta tierra nos hacen vivir la amargura, la soledad, la tristeza y la desesperación, la violencia, la inseguridad social, los crímenes que se cometen cada día, las penurias y aflicciones para tener casa, vestido, sustento y un trabajo seguro y bien remunerado son elementos de nuestra vida cotidiana.

Solamente con Cristo esperanza nuestra y la intercesión de Santa María de Guadalupe, Madre tierna y solicita nos pueden ayudar a superar todo esto y alcanzar la meta gozosa del paraíso, mientras somos peregrinos y avanzamos hacia el futuro llenos de recompensas, queremos vivir la gracia de esta septuagésima quinta peregrinación de nuestra Diócesis Chilpancingo, Chilapa al Tepeyac, queremos pedir por nuestra iglesia particular, por todas sus parroquias, por los sanos y por los enfermos, por los que sufren y por los que lloran, por nuestros niños adolescentes y jóvenes.

Tener presente en la oración de este día a nuestras familias especialmente a las más necesitadas de socorro y protección, que juntos con nuestras autoridades civiles construyamos una patria segura y progresista en nuestro estado de Guerrero en donde imperen la verdadera fraternidad, la justicia, la concordia de buenos propósitos en consecución del bien común y de la paz, la comunión y la participación de los todos los dones que Dios nos conceda.

Estimados hermanos vamos pues a aclamar a Nuestra Señora de Guadalupe como el hijo tierno y delicado que se refugia en su regazo maternal; Madre y Señora Nuestra de Guadalupe Chilpancingo, Chilapa esta a tus plantas pidiéndote que te dibujes en la tilma de nuestra Diócesis Chilpancingo Chilapa en sus ocho decanatos y en todas sus parroquias.

Que nos des las rosas  del Tepeyac para exhalar e irradiar el aroma de Cristo, la nueva Evangelización, para poder hacer como Juan Diego los caminos del templo de María que nos has pedido, junto con el nuevo obispo que dentro de unos días va a tomar posesión de su nueva diócesis para edificar el templo de sus actualizaciones que debemos hacer en nuestro plan diocesano de pastoral, para darte una diócesis pastoralmente caminando y un clero unido en torno a su obispo viviendo la fraternidad solidaria con todo su clero.

Te encomendamos Reina y Señora Nuestra a nuestro obispo Don Alejo Zavala Castro nuestro nuevo obispo ayúdalo, fortalécelo y cólmalo de Tú sabiduría, llénalo de tus gracias y ayúdale para que sea un autentico padre, hermano y pastor continuador de la obra eclesial y del gobierno pastoral, en esta ya centenaria iglesia particular, desde cuando fuera la única Diócesis de Chilapa para todo el estado de Guerrero, sede de grandes y santos obispos.

Ayúdanos Madre y Señora Nuestra a saber fundamentar nuestra pastoral en una autentica santidad de vida y desarrollarla en el marco de una espiritualidad profunda de comunión y así clamaban recientemente por medio de su equipo pastoral de pastores los sacerdotes una comunión para evangelizar intensamente todos los rincones de la diócesis con la quemante pasión del Reino de Dios, ser discípulos de Jesús aprendiendo a vivir el evangelio.

Inmaculada Madre de Dios por quien se vive en este año te pedimos que nuestro estado de Guerrero posea y promueva una vida digna de seres humanos que se alejen de nosotros las culturas de muerte y se acaben los atentados contra la vida, el aborto, los asaltos, los secuestros, la inseguridad de los ciudadanos y toda clase de violencia, que el guerrero bronco seda el paso al guerrero fraterno y solidario.

Madre de Dios y de la vida, no permitas que en su lucha por la vida nuestros campesinos opten por la siembra de estupefacientes que tan fáltales consecuencias están provocando en toda la humanidad y que nuestros comerciantes en su afán por obtener el dinero fácil no se perviertan convirtiéndose en vendedores de la dignidad de sus hermanos estableciendo por todas partes el narcomenudeo o las narco tienditas donde se les vende la denigrante droga ya que los narcotraficantes están al acecho, te pedimos también por ellos Madre Santísima de Guadalupe, por estos hermanos nuestros que son necesitado de tú perdón, que se arrepientan de su andar por los caminos de muerte y se conviertan a Dios y a sus mandamientos abandonando el robo y el asesinato.

Te pedimos también que la inmoralidad no venga a profanar nuestras ciudades y pueblos, que no profane la belleza de nuestras montañas y de nuestras ciudades, de nuestros litorales, con la implantación de centros de perversión que con el espejismo del dinero quisieran justificar la denigración de las costumbres y la dignidad del trabajo humano, no permitas Madre Nuestra que hoy se quiera suplantar el matrimonio del hombre y la mujer hecho por Él creador desde el inico de los tiempos hombre y mujer serán los dos varón y hembra una sola carne y lo que Dios a unido no lo separa el hombre, que no sea suplantado por parejas de un mismo sexo en lugar de la familia tradicional, compadécete de los pueblos de nuestra Diócesis Chilpancingo Chilapa cuyas gentes peregrinan como ovejas sin pastor, intercede por las vocaciones sacerdotales y santifica más y más u nuestros sacerdotes, fortalece nuestro seminario con sus seminaristas, sus familias y sus formadores, has que florezcan en nuestras tierras guerrerenses los religiosos, las religiosas, las vocaciones de vida consagradas, así como florecieron las rosas en este cerro del Tepeyac.

Mira a nuestros indígenas, mixtecos, náhuatls, amusgos, tlapanecos que sean promotores protagonistas de su propio desarrollo y como San Juan Diego sean sujetos de la nueva evangelización es decir constructores del templo de la patria mexicana, bendícenos a todos los hijos de esta Diócesis Chilpancingo, Chilapa que hemos venido a tus plantas como peregrinos, bendice nuestras parroquias, nuestros decanatos, nuestras familias, nuestros enfermos, nuestras penas y preocupaciones dales la paz eterna a los que han muerto especialmente a nuestros sacerdotes, danos la vocación de edificar.

Dentro de diez días se cumplirá un año de la dolorosa muerte del señor obispo de Chilpancingo, Chilapa Don Efrén Ramos Salazar y de su piadosa y litúrgica sepultura en la capilla de la Inmaculada Concepción en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción Chilpancingo. Te pedimos que intercedas para él que posee el allá, el privilegio de los buenos pastores en la patria del paraíso.

Desde entonces en nuestras diócesis hay sed de vacante por ello queremos colocar hoy en tus manos fraternales al nuevo obispo Don Alejo Zavala Castro y la ya próxima toma de posesión canónica, el próximo día 14 de este mes que sea una convocatoria a la evangelización, a la unidad de todos los pueblos y fieles de la diócesis, que las dos catedrales abran sus puertas al nuevo obispo y la disposición de la santa sede que conduce los dones del Espíritu Santo en todo el mundo la vida de la iglesia.

Madre y Señora Nuestra acógenos en tu regazo para cantar junto contigo el “Magnifica de la Alabanza” unidos a Cristo para la gloria del Padre y así un día llegaremos al final de nuestra peregrinación y decirle; Nuestro corazón eternamente se ocupe en amarte y nuestra legua en alabarte Reina Nuestra de Guadalupe por los siglos de los siglos amén.

 
 
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