InicioPeticionesAparicionesOracionesHomilíasEstudiosSan Juan DiegoSantuario
     
Inicio >Homilías>Peregrinaciones
   
 

Versión estenográfica de la
Homilía
pronunciada por Mons. Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, Obispo de la Diócesis de Veracruz, en ocasión de la peregrinación de su diócesis  a la Basílica de Guadalupe.

13 de mayo de 2008

Hermanos y hermanas, hoy nuestra celebración se define en estas tres escenas:

Primera, la escena de la visitación de María Santísima a su prima santa Isabel, la hemos escuchado del Evangelio de la infancia de Jesucristo del texto de san Lucas.

Segunda, la escena de la visita de María Santísima de Guadalupe a san Juan Diego y en el a todo nuestro pueblo mexicano y de América. Las conocemos por el relato de las apariciones que nos narra el Nican Mopohua.

Tercera, la escena de esta visita de la iglesia diocesana de Veracruz a este Santuario guadalupano en el que ahora nos encontramos.

En la primera escena, María Santísima después de la Anunciación de la Encarnación del Hijo de Dios, mediante su maternidad por obra del Espíritu Santo, visita a su prima Isabel que está esperando un hijo en su ancianidad y ya está en el sexto mes. Señalamos en primer lugar el signo que el arcángel da a María del poder de Dios en relación a su maternidad virginal. No conozco varón, decía María, como puede ser esto. Sin embargo, es bien claro que María no acude a su prima Isabel para verificar esta señal, sino que como nos dice el evangelista, Ella acude para auxiliar a Isabel en su necesidad.

María ya lleva en su vientre al Hijo de Dios Encarnado puesto que su respuesta ha sido afirmativa al arcángel Gabriel “Yo soy la esclava del Señor hágase en mí según tu Palabra”. Se da, pues, este encuentro de las dos madres y el encuentro de los dos hijos, María e Isabel, Jesús y Juan el precursor. Isabel saluda a María y la llama bienaventurada porque ha creído. María entona un cántico al Señor porque reconoce que todo esto, lo suyo y lo de su prima, es obra del poder del Altísimo. Pero, también, señalamos lo que expresa Isabel, que al oír el saludo de María y el niño salto de gozo en su seno. Juan el precursor, el bautista a la visita de su Señor, aquel que viene que debe crecer porque Juan debe disminuir. Y dice Isabel a María: “Se cumplirá lo que el Señor te ha dicho”. Ciertamente, hermanos, se cumplió esa maternidad fecunda y virginal en María, la Encarnación del Hijo de Dios, pero también se cumplirá esa otra maternidad que ya expresa María en esa solicitud por su prima Isabel. Aquella que le va a ser encomendada por Cristo Jesús desde la cruz señalando al discípulo Juan: “Mujer ahí tienes a tu hijo”. Y dice el evangelista, que María se quedo tres meses ayudando a Isabel en el nacimiento de su hijo.

La segunda escena, la escena del Nican Mopohua. El sábado 9 de diciembre de 1531, a unos pasos de este mismo lugar en el que estamos ahora, María Santísima se presentó a san Juan Diego como “La perfecta siempre Virgen Santa María, madre del verdadero Dios por quien se vive. El Creador de las personas. El dueño del cerca y del junto. El señor del cielo y de la tierra”. Palabras que en este estilo de la fraseología indígena María pronuncia identificando su persona ante un Juan Diego, que lleno de curiosidad por los cánticos que escuchaba sube a la colina a ver que cosa es esta maravilla que escucha. Y María continúa “Mucho quiero, muchísimo deseo, que me levanten aquí mi templo en donde lo mostraré, lo ensalzaré, lo pondré de manifiesto, lo daré a las gentes, a Él que es todo mi amor, mi mirada compasiva, mi auxilio, mi salvación”. María Santísima se presenta como portadora de un gran don. Es ese Hijo suyo que lleva en su seno. La petición de María; las flores que presentará como señal al arzobispo y el tesoro de su imagen hoy siguen vigentes aquí en este lugar, en este santuario. Pero todo por su ofrecimiento, ese ofrecimiento, que también perdura porque aquí en todo México y en toda América, María nos sigue lo ofreciendo a su Hijo Jesús, nos lo sigue manifestando, nos lo sigue entregando como tesoro precioso de nuestra fe. En Él está puesto todo su amor, toda su compasión, todo su auxilio y toda su salvación y es esto lo que Ella desea vivamente que nosotros comprendamos. No es por sí misma que Ella se presenta, sino por su Hijo a quien trae para entregárnoslo a nosotros. Ella acude al nacimiento de una nueva criatura en este México, un pueblo para el Señor. Ella lo mostrará a este pueblo, lo enseñará, lo manifestará y lo entregará. Él su Hijo Jesús y también este pueblo su hijo espiritual, ambos son una sola cosa para María. Para Ella también este pueblo es todo su amor y es toda su compasión y todo su auxilio.

La tercera escena, es esta visita anual de la iglesia diocesana de Veracruz a este Santuario. Nosotros nos podemos ubicar en la figura de Juan Diego, que reiteradamente acude a la cita con la mismísima Madre del Verdaderísimo Dios y Madre nuestra. Sí, hermanos, venimos a darle gracias por su eficaz e indefectible amor materno y por el cumplimiento preciso de su misión hasta hoy. La entrega de su Hijo y de sus dones, la fe de nuestro pueblo, la esperanza y el amor, el perdón, la misericordia, la salvación.

Pero, también, venimos como Juan Diego para decirle que queremos comprometernos como misioneros, como lo es Ella y como lo fue Juan Diego. Queremos aprender de Ella a mostrar a Jesús y a darlo a las gentes. Queremos como diócesis acoger el llamado de los obispos en Aparecida, Brasil, ese cenáculo Mariano, donde el Espíritu Santo nos ha conmovido.

Enséñanos a ser discípulos de tu Hijo, como lo fue Juan Diego para ser luego como él mensajero eficaz. Tú fuiste misionera en la visitación y fuiste misionera en el Tepeyac ayúdanos a nosotros hoy  adaptar nuestra comunicación como lo hiciste tú. A privilegiar a los humildes, como lo hiciste tú; a suscitar la confianza y la esperanza; a promover la superación personal.

Hoy en tu presencia, con las palabras del Papa Benedicto XVI, queremos elevar nuestra súplica a tú Hijo por la misión continental.

 

Plegaría de la Misión Continental
 
 
Agregar a FavoritosMapa del SitioContáctenosImprimir PaginaPágina anterior