Para la diócesis de Chilpancingo- Chilapa
es una gracia muy especial, es un privilegio, el estar hoy postrados
ante la Bendita imagen de la Guadalupana, quien desde el cielo una
hermosa mañana bajó al Tepeyac. Por eso hemos cantado fervorosamente
con el salmista “qué agradable Señor es tu morada”.
Excmo Sr. Don Salvador Martínez, su presencia
nos hace sentir muy a gusto sabiendo que tiene un cariño muy grande
por nuestra Diócesis, muchas gracias.
Hermanos sacerdotes que buscan ante la
Virgen una superación en el servicio al pueblo de Dios y a través
de la formación permanente.
Muy estimadas religiosas, seminaristas,
y ustedes muy queridísimos laicos que desempeñan un papel importantísimo
en la vida de la Iglesia.
Esta peregrinación diocesana ocurre dentro
de este tiempo de jubileo ya que nuestra Diócesis cumplirá 150 años
en el año 2012. Fue fundada por S.S. Pío XI, el 26 de enero de 1862
con la bula Grave Nimis. Esta Diócesis, unida a nuestra Patria,
quiere también celebrar ante Dios y ante la Virgen, el Bicentenario
de la independencia, Centenario de la Revolución, ya que nuestra Diócesis,
nuestro estado, tuvo una participación muy activa en estos dos eventos.
Queremos presentar a la Virgen de Guadalupe,
los objetivos para este tiempo de Jubileo. Creemos que se pueden resumir
en dos principales: Primero, Gratitud; Segundo, Compromiso.
GRATITUD
Cómo no agradecer a Dios las gracias
que ha derramado a través de estos años sobre esas tierras del sur
del estado de Guerrero; por medio de esas gracias se han producido
frutos abundantes. Hace ya 51 años, el Papa fundó la Arquidiócesis
de Acapulco. La Diócesis de Ciudad Altamirano tiene ya 45 años. Ciudad
Lázaro Cárdenas, cumplirá 25 y Tlapa alcanzó ya los 17. En estas diócesis se ha cultivado la
fe en Dios, el amor a María de Guadalupe, la Madre del Dios por quien
se vive.
Tenemos que recordar y también agradecer,
a miles de personas que han peregrinado por estas tierras del sur
cultivando a través de la evangelización, la fe que nos han dejado
nuestros antepasados. Muchos sacerdotes, religiosos, misioneros, religiosas,
laicos. De ellos solamente menciono a algunos, como sobresalientes.
Venerable Siervo de Dios Monseñor Ramón
Ibarra y González; Siervo de Dios Leopoldo Díaz Escudero; la causa
para la beatificación de los dos ya está introducida en Roma. Menciono también a San David Uribe Velasco,
que nació en Buenavista de Cuéllar el 29 de noviembre de 1888, y alcanzó
la palma del martirio el 11 de abril de 1927.
San Margarito Flores García, nació en
Taxco el 22 de febrero de 1899 y fue martirizado a las 11 de la mañana
del día 12 de noviembre de 1927 en Tulipán, Guerrero. De ellos y de muchos otros, nuestra Diócesis
se siente agradecida por sus testimonios de amor a la Iglesia y de
amor a nuestra diócesis. Sin embargo creemos que según las realidades
que vivimos ahora actualmente, que son de valores, de crisis de valores
humanos y cristianos, no es suficiente la gratitud, estamos seguros
que se requiere un compromiso de nuestra parte de tal manera que nuestros
pueblos en Jesucristo tengan vida.
Precisamente a esto quiere responder
nuestro Plan Diocesano de Pastoral.
COMPROMISO
Ya en nuestra Diócesis somos concientes
que Dios llamó a muchos sacerdotes, religiosas, laicos, en diferentes
tiempos y lugares, para conservar y alimentar la fe. Sabemos que también
que lo hicieron en circunstancias sumamente difíciles, por razones
geográficas, económicas, de persecuciones. A ellos les recordamos
con mucha gratitud.
Ahora nos toca a nosotros el llamado
de Jesús, tenemos un compromiso. Este compromiso es una pastoral cada
día mejor y esta pastoral enfrenta en estos momentos una responsabilidad
muy compleja, llena de retos y desafíos muy especiales que vivimos
y sufrimos y que no es necesario repetir aquí.
Sin embargo, la Iglesia, guiada siempre
por el Espíritu Santo que nos ha enviado Jesucristo, pone en nuestras
manos los medios y las gracias necesarios para llevar a cabo el proyecto
de Dios que es un proyecto de Salvación, un proyecto de amor.
El Espíritu Santo ilumina a los obispos,
en Aparecida, para que en comunión con el Papa Benedicto XVI nos ofrezcan
este programa extraordinario, ser discípulos y misioneros en Jesucristo
para que nuestros pueblos en El tengan vida.
En nuestra Conferencia Episcopal el
mismo Espíritu se hace presente nuevamente y se deja sentir para que
nuestros obispos nos ofrezcan estas comisiones compartidas, con sus
respectivas dimensiones para dar eficacia a nuestra acción evangelizadora.
Tenemos estas comisiones: de Pastoral
Profética, de Pastoral Litúrgica, Pastoral Social. Tenemos también
Familia, Juventud y Laicos; Vocaciones y Ministerios y de Comunicación
Social.
En comunión con las diócesis de nuestra
Provincia, Acapulco, las hacemos nuestras a través del objetivo general
de nuestro Plan Diocesano de Pastoral:
Impulsar una pastoral
diocesana de discípulos y misioneros de Jesucristo mediante una nueva
Evangelización en comunión y participación, para hacer presente y
operante el Reino de Dios en nuestra realidad.
En este Jubileo Diocesano hemos intentado
seguir el proceso pastoral que nos sugiere la Conferencia Episcopal
de México, y queremos remar mar adentro para profundizar en cada una
de las comisiones.
El año pasado sabiendo la importancia
de la Vida familiar, quisimos acercarnos y fuimos ayudados por la
Comisión de Pastoral de Familia, Juventud y Laicos, y este año, fuimos
ayudados y estamos agradecidos con el Papa Benedicto XVI que nos
ha regalado el Año Sacerdotal. Hemos decidido hacer intensa oración
por la santificación de los sacerdotes y por las vocaciones sacerdotales.
Apoyados por el equipo formador por la
Comisión de Pastoral Vocacional, tenemos este lema: Todos por el Seminario.
Queremos presentarle a María de Guadalupe
y a ustedes también, nuestro seminario. Tenemos 11 alumnos en Teología,
11 en Filosofía, 8 en el curso introductorio, 22 en el Seminario Menor
y 32 seminaristas en familia, además de 7 diáconos.
Hermanos y hermanas, hoy como siempre
comprobamos que la Eucaristía es luz y vida para nuestra Diócesis,
la oración de la misa de la Virgen de Guadalupe y el documento de
Aparecida nos dicen: Buscar el progreso de nuestros pueblos por
los caminos de la justicia y de la paz. Y Aparecida dice: para que
nuestros pueblos en Jesucristo, tengan vida.
Hoy en la Primera Lectura, el Rey Salomón,
en la dedicación del Templo, nos invita --y nos pone el ejemplo--
a hacer oración en todo momento. “Señor, Dios de Israel, no hay Dios
como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra”.
De manera especial Jesús en el Evangelio
nos manda que nos acerquemos a Dios, no solamente con palabras, tradiciones
y costumbres meramente humanas, sino que nos acerquemos a El de todo
corazón.
Así deseamos que sea nuestra peregrinación
de hoy. Queremos pedirle a María de Guadalupe que nuestra Diócesis,
con su presbiterio, sus religiosas, sus seminaristas y todos sus laicos,
sea una Iglesia sencilla, una Iglesia bonita, corazón del pueblo,
donde todos vivamos contentos para que nadie tenga necesidad de irse
a otra religión para practicar su fe.
Ojalá que todos podamos y nos acerquémonos
a Dios como lo hizo María: “He aquí la esclava del Señor, hágase
en mí según tu Palabra”.
Que así sea.