Los
Templos donde ha estado el Ayate
de San Juan Diego
En atención a la solicitud de Santa María de Guadalupe,
en las apariciones del 9 al 12 de diciembre de 1531, para que se le
construyera un templo en el Tepeyac, los arzobispos de México han correspondido
a la petición construyendo los espacios necesarios aunque al paso del
tiempo han resultado insuficientes debido al aumento de los fieles.
El primer templo, como recordaremos, fue
una ermita construida durante el obispado de Fray Juan de Zumárraga,
el testigo de la estampación de la Sagrada Imagen en la tilma de San
Juan Diego. Casi de inmediato de recibir el milagro, la imagen fue expuesta
en esa ermita el 26 de diciembre de 1531. La segunda ermita fue
construida por Fray Alonso de Montúfar, Arzobispo de México, el año
1556. Los cimientos de ambas construcciones se encuentran en la Antigua
Parroquia de Indios (1649), ubicada al lado oriente del Tepeyac.
El tercer templo dedicado a la Virgen,
conocido como “la del artesonado” por su techo de madera ricamente decorado
y de la que ya no queda resto alguno, se construyó del año 1600 a 1622,
bajo la autoridad del arzobispo Fray García de Mendoza. Este edificio
fue demolido a finales del siglo XVII, y se encontraba en el lugar que
ocupa el antiguo convento de las madres Capuchinas (1787).
Cuarto templo dedicado a Santa María de Guadalupe
El 25 de marzo de 1695 se colocó la primera piedra del actual Templo
Expiatorio a Cristo Rey, siendo arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas.
Catorce años después, el 01 de mayo de 1709, el edificio se dedicó
de manera solemne.
La también llamada Antigua Basílica permaneció
cerrada desde 1976 --después del traslado de la imagen a la Basílica
actual--, por cuestiones de conservación, hasta el cinco de mayo del
año 2000, con motivo del 2º Congreso Eucarístico Nacional. Por decreto
del Arzobispo, el Excmo. Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera, se
convirtió en templo expiatorio, un lugar de oración donde está expuesto
el Santísimo Sacramento permanentemente para la expiación de los pecados.
El templo ha sufrido hundimiento debido a las características
del subsuelo, lo que ha ocasionado graves daños estructurales que
han obligado a realizar múltiples intervenciones para restaurar
este valioso patrimonio: recimentación bajo los 2,516 metros cuadrados
de superficie, renivelación, acondicionamiento, relleno de agujeros
y grietas, restauración integral de torres, restauración de las pinturas
de los muros, entre otras obras. Las columnas que en la parte interior
sostienen la cúpula permanecen rodeadas de concreto.
Quinto templo dedicado a Santa María de Guadalupe
El 12 de diciembre de 1974 se colocó la primera
piedra de la Basílica actual, y en breve tiempo se llevó a cabo su
construcción. El 11 de octubre de 1976 a las seis de la tarde, se
llevó a cabo la ceremonia de la Dedicación de la nueva Basílica. El
día siguiente, el 12 de octubre de 1976, la Sagrada Imagen fue trasladada
de la Antigua Basílica al sitio donde hoy la podemos observar. El
Arzobispo en aquel entonces era el Emmo. Sr. Cardenal Miguel Darío
Miranda y Gómez.
El edificio fue realizado
a partir de un proyecto de Pedro Ramírez Vázquez, arquitecto mexicano
y Premio Nacional de Arquitectura. También participó el Ing. Manuel
González Flores, premio Nacional de Ingeniería, en la cimentación;
el Pbro. Fray Gabriel Chávez de la Mora, en el diseño del altar y
lo relacionado a la liturgia, y el Arq. Javier García Lascurain, en
la dirección de la obra.
El atrio fue inaugurado en 1952 con el nombre de
Plaza de las Américas. Se le llamó así porque de esta
manera se reconoce a todas las naciones que buscan la protección de
Santa María de Guadalupe, y sus banderas están presentes en el interior
del templo.
En los años setenta fue ampliado el atrio, tras
la construcción de la actual Basílica. El 22 de enero de 1999, cuando
S. S. Juan Pablo II en su IV visita pastoral a México entregó a los
obispos de todo el continente americano la Exhortación Apostólica
Postsinodal Ecclesia in America, se rebautizó la plaza como
“Atrio de América” y se inauguró el Vía Crucis en el lado sur,
éste nos recuerda la pasión de Cristo.
Diseño y capacidad
de la Basílica actual
Es importante señalar que la Basílica actual
responde a las nuevas normas litúrgicas señaladas por el Concilio
Vaticano II concluido en Roma en 1965. Funcionalmente, el templo propicia
una mayor integración y participación de los fieles con quien o quienes
presiden las celebraciones litúrgicas.
Todos los elementos de este singular y magnífico
diseño propician que la liturgia culmine su cometido de propiciar
el encuentro de las personas con Jesucristo Nuestro Señor y con Santa
María de Guadalupe.
La forma que sigue la arquitectura responde a
su función de acoger a miles de peregrinos procedentes de todas las
naciones que vienen a visitar a la Morenita del Tepeyac.
La base circular de 100 metros de diámetro y las puertas nos remiten
a la idea de universalidad de Dios y permite a los visitantes participar
de las celebraciones litúrgicas, además de admirar la belleza del
Ayate de Juan Diego, desde cualquier ángulo aún si se encuentran en
el exterior.
La cubierta, estilo carpa, recuerda la tienda que usaban los
judíos en su peregrinar por el desierto y es, al mismo tiempo, símbolo
del manto de la Virgen que protege a quien la visita. Tiene una gran
columna-eje de 42 metros de altura. A una distancia mesurada está
colocado el cuadro que resguarda la Tilma de San Juan Diego que puede
ser visible desde cualquier punto del interior del santuario.
El templo tiene capacidad para diez mil personas, ubicadas en la
parte central y en las nueve capillas del piso superior, que
en caso necesario, pueden albergar ceremonias distintas a la del
altar mayor.
A los costados del presbiterio se encuentran dos capillas, la de
San José, donde se realizan ceremonias todo el año, y la del Santísimo
Sacramento, que cuenta con un mural llamado El don de la Resurrección,
realizado por el pintor mexicano Pablo Medina en 1980.
También cuenta con una capilla con vista al atrio, para oficiar
la Eucaristía durante las peregrinaciones multitudinarias que sólo
tienen cupo en el atrio. Esta capilla abierta, nos recuerda a las
que utilizaran los frailes durante el siglo XVI.
En el sótano de la Basílica están las criptas, con 15 mil 718 nichos
y 10 capillas, una de las cuales guarda los restos de algunos canónigos
del Cabildo de Guadalupe.
Uno de los elementos más importantes de la decoración interna de
la Basílica es el órgano monumental, construido en Canadá, con 412
flautas elaboradas en una aleación de metales y madera de abeto.
Como una reliquia se conserva el llamado Cristo del atentado,
un crucifijo que sufrió daños al explotar una bomba colocada en una
ofrenda floral que tenía como objeto destruir, sin conseguirlo, la
imagen de la Virgen. Esta agresión tuvo lugar el 4 de noviembre de
1921 (en la Basílica Antigua).
Todos los elementos del diseño favorecen las
grandes concentraciones que atrae Santa María de Guadalupe, por tanto,
son disfrutados por los fieles en su visita a la Madre de todos.
No existe un momento particular en el que se
haya puesto a prueba el funcionamiento de la Basílica. En todas las
concentraciones de las grandes peregrinaciones, el 12 de diciembre
e incluso los fines de semana, se prueba el funcionamiento de este
diseño singular y maravilloso.
Desde siempre el pueblo de México ha querido
ofrecer un tributo especial a Santa María de Guadalupe. Y la construcción
de esta Basílica ha significado una forma de ese tributo especial
que rendimos todos los mexicanos a la Madre de Dios.
Para nuestro país, la Basílica es un punto de
referencia fundamental de nuestra identidad y de nuestra historia.
A este Tepeyac confluyen todos los caminos. El Tepeyac es la colina
más hermosa de todo el Valle del Anahuac.