En el espíritu del Adviento nos hemos congregado
esta mañana para reconocer al Señor que nos salva, cuya encarnación
y manifestación celebraremos en la Navidad y Epifanía próximas, por
eso durantes estas semanas del Adviento, este itinerario que nos fortalece
en la esperanza, dejamos que la Palabra del Señor nos ilumine a todos
nosotros discípulos misioneros al servicio del Evangelio.
¡Qué grato escuchar esta mañana el gran proyecto de Dios para
nosotros, su Iglesia solidamente construida sobre la roca firme, Jesús
mismo! Cada una de ustedes familias católicas estructuradas con las
diferentes dimensiones del amor familiar, sólida familia que camina
en el Adviento hacia estas festividades del año celebrativo.
Mis hermanos presbíteros y diáconos, también, buscando en este
Adviento la solidez que sólo Dios nos puede dar. Estamos situados
en estos inicios del tercer milenio del cristianismo, en este tipo
de sociedad en la que nos tocó vivir, y el Señor nos pone alerta,
nos invita a vivir con esa solidez, que sólo Él nos puede dar.
Caminar con esta Iglesia particular hacia el VI Encuentro Mundial
de las Familias, en enero próximo, es dejarnos iluminar por este Evangelio
que llama a todas las familias a la solidez que encontramos en la
Palabra que da vida, en los sacramentos que nos dan la vida plena,
porque ese es el proyecto de Dios, no sólo nos anuncia la urgencia
de la solidez del discípulo, de la familia de discípulos, de la Iglesia
de discípulos. Él nos ofrece los recursos para lograr dicha solidez.
Por eso es que el Papa Benedicto a elegido el tema de este VI encuentro:
La Familia forjadora en valores humanos y cristianos.
Recordemos a Miqueas, el profeta, cuando anunciando como Dios
iba a restaurar la humanidad caída, desecha, desintegrada en su entramado
social, anuncia en el capítulo 3, verso 24: “convertiré los corazones
de los padres a los hijos y de los hijos hacia los padres”, porque
solamente en esta conversión en la que coincidan papás e hijos, hijos
y papás, todos convertidos hacia una relación más humana, más cristiana
y por lo tanto adecuada al proyecto de Dios. Miqueas anunciaba que
el inicio de la salvación de la humanidad era esta interacción de
los padres hacia los hijos y los hijos hacia los padres. Es
ahí donde va a encontrarse la familia: diálogo en oración, escucha
en convergencia, en unidad de valores, en búsqueda de la solidez de
una familia auténticamente fincada en Cristo Jesús.
Padres de familia recuerden el día de su boda, el ministro
que bendijo su matrimonio los envió a forjar un hogar. Un lugar signado
por el Evangelio, un hogar católico, sólido, firme con un horizonte
bien definido, que no puede ser otro que el horizonte marcado por
Dios la familia en el plan de Dios. Esta solidez, que ustedes familia
católica, comunidades religiosas católicas, presbiterios buscamos,
todos, en esta perspectiva de ser la familia de Dios. Esta solidez
solamente se da en los valores humanos y cristianos, nos dice el Papa
y nos invita a festejarlo en el próximo enero, en este VI encuentro.
Todos nos quejamos de como está la sociedad, el anuncio de
los medios de comunicación ayer: cada hora asesinan a un mexicano.
Detrás de todo esto está una familia desintegrada, disfuncional, desecha,
por un sin número de motivos, y de factores que ustedes conocen mejor
que yo. En medio de esta sociedad que se deshace, el Adviento viene,
nos lo dijo desde el primer domingo, el domingo pasado, que levantemos
la cabeza, que levantemos la mirada, que la última palabra no la tienen
los narcotraficantes, ni los secuestradores, ni la corrupción de nuestra
patria que deshace el tejido social. La última palabra la tiene el
Señor, que da esperanza. Él que nos ha hablado en el Evangelio, proclamado
por el padre diácono. La casa construida: vendrán los vientos, vendrán
los sismos, vendrá un tsunami, el fenómeno que ustedes quieran, esa
casa sólida no se caerá, con la solidez que dan los valores humanos
y cristianos. Valor: que vale la pena, lo que me sostiene, lo que
me da identidad, lo que me fortalece. Valor: lo que me hace sólido
en ese ejemplo paradigmático de Jesús: la casa construida sobre
roca. Por eso papás no se cansen de hacer el bien. Adviento: papás
no están solos el Señor, el Señor llega. Tenemos la certeza de nuestra
fe, que el Señor está, a la manera de Dios, en el horizonte y en la
perspectiva de Dios.
A veces nosotros quisiéramos que la historia se hiciera, se
armara, se fortalecerá rápidamente, quizá cómodamente, Dios no procede
así. Así como la Redención se fue dando desde el anuncio hasta la
realización en Cristo y el reino de Dios vendrá en su fase última
con la lentitud, con el proceso, con el progreso del día a día. Así
papás en sus hogares forjar una familia en valores humanos y cristianos
no es asunto de un día; no es asunto de meses; es asunto de toda la
vida. Ahí donde ustedes papás van estructurando sus hogares en la
relación: esponsal, filial, fraternal, paternal, y estructuran sus
hogares a través de esas relaciones sostenidas por valores. Por todos
estos recursos que ustedes piden al Señor dé sus dones para que se
hagan frutos; piden al Espíritu Santo sostenga sus hogares con la
solidez que nos habló el Evangelio.
Aquí están mis hermanos canónigos y capellanes desde este Santuario
acompañando a los peregrinos en la fe, animados por María de Guadalupe,
la mujer fuerte en la fe, peregrina de la fe. Ella, también, sostuvo
un hogar con diferentes dificultades, con un sin número de obstáculos,
recordemos simplemente el obstáculo: cuando José dudó que hacer con
María, se habían celebrado los esponsales. María estaba embarazada
y José no hallaba, que hacer. Ahí estaba la ley de Moisés, pero José
hombre justo. Ahí estaba la cultura y diciendo que se hacia con una
mujer desposada que había quedado embarazada fuera de la relación
con su prometido. Sabes el desenlace el Espíritu Santo actuó y José
dócil recibió a María en su casa. En esta relación de José y María,
un obstáculo terrible, cultural, ahí estaba la ley de Moisés y José
supo afrontar y María todo lo que experimentaría al ver a José dubitante,
indeciso. Igual que ustedes esposos tiene que pasar un sin número
de obstáculos y enfrentar un sin número de situaciones y en medio
de ello su fe que le da solidez, sus valores que sostienen y estructuran
su relación, su vida de papás, de esposos, van fortaleciendo sus familias,
animándolas, dialogando, desafiando, van confrontando a sus hijos
y los valores se van dando con los dones de Dios y la correspondencia
de ustedes papás y de sus hijos.
Contemplar esta mañana a María de Guadalupe, la mujer del Adviento,
es recordar todo lo que Ella vivió en esta dimensión familiar. El
camino a Belén, el nacimiento donde Ella sin duda no lo hubiera querido
nunca, lo que viene después del nacimiento, exiliados políticos, dirían
ustedes en su lenguaje post-moderno, y todo lo que vivieron hasta
el misterio pascual de Jesús y ya María sola. Una familia que afrontó
su historia, que se dejo transformar en la historia, que dejó que
el Espíritu Santo les condujera, pero familia que sigue siendo modelo
para toda familia. La Sagrada Familia de Nazaret fincada en valores
propios de su cultura y propios de su fe, fruto de su apertura al
misterio, aquí estamos todos nosotros familia de Dios abiertos al
misterio del Adviento que nos llevará a las festividades de Navidad
y Epifanía. Abiertos al amor de Dios concientes que la última Palabra
es la misma que fuera la primera Palabra en la creación ante el primer
hogar de Adán y Eva.
Por eso esta mañana les invito a poner en el altar sus proyectos
de familia; los proyectos de sus parroquias; el proyecto pastoral
del Cabildo y el proyecto personal de cada uno en nuestro itinerario
de fe. Concientes de que el Evangelio de hoy que nos desafía a ser
discípulos, misioneros sólidos, en familias sólidas, en comunidades
parroquiales sólidas, en comunidad del Cabildo y de esta Basílica
y Santuario sólidos con la solidez que sólo el Señor nos da. Por eso
iremos a la Eucaristía, ahí donde se nutre la esperanza, donde somos
concientes cada vez con más profundidad que: el que come de este
pan vivirá para siempre. No estamos simplemente sujetos al espacio
y al tiempo, estamos visualizando el horizonte de Dios. La eternidad
que ya está entre nosotros en signos y vendrá en plenitud en la totalidad
del reino.
Que el proyecto, pues, del Papa Benedicto: Familia forjadora
en valores humanos y cristianos. El empeño de todos ustedes familias
signadas por el Evangelio para lograr con la ayuda del Espíritu Santo,
como lo hicieran José y María en Nazaret, siga adelante sostenido
por todos los recursos, que tu Iglesia Católica te ofrece, los regalos
de Dios para nosotros no estamos solos, somos peregrinos que caminamos
en la certeza del punto de llegada. Él único que nos sostiene y nos
da la solidez: el Señor. El Señor de la historia, el alfa y omega,
el nacido de María para nuestra salvación.
Les deseo a todos un Adviento lleno de esperanza en medio de
las incertidumbres de cada día en esta época que nos tocó vivir. No
olviden la última palabra no la tienen: los enemigos de la vida, los
secuestradores, los que hacen el mal, los que están deshaciendo el
entramado social a pesar de los pesares aquí estamos los católicos
al pie de María de Guadalupe nutriendo nuestra esperanza. La última
palabra es la del Señor aquí le diremos: tuyo es el reino,
el poder y la gloria por siempre.