1.- Desde la aparición de la sagrada imagen
de Ntra. Señora de Guadalupe, la tilma quedó bajo el cuidado
del Arzobispo de México y así ha permanecido hasta nuestros
días, por lo que el Arzobispo tiene el deber de cuidar por
su integridad, respeto, culto y uso que se le de a la imagen. |
2.- Si bien el Arzobispo
de México es el custodio de la imagen, ésta es patrimonio
universal pues su reconocimiento y culto se ha extendido
hasta los últimos rincones de la tierra y es por tanto un
patrimonio no sólo religioso sino también histórico y cultural
del pueblo mexicano, que forjó su identidad desde la fe
en este símbolo extraordinario del amor de Dios. |
3.- A lo largo de
la historia nacional María de Guadalupe, fue un símbolo
en torno al cual se fue forjando nuestra identidad como
un pueblo autónomo de España; ella acompañó al cura Hidalgo
en el movimiento independentista, ella también fue tomada
como estandarte durante la Revolución de 1910 y ha acompañado
a innumerables luchas que han pugnado por la libertad y
los derechos de los más pobres y desamparados. En todos
estos movimientos la Virgen de Guadalupe fue tomada como
protectora, jamás fue alterada su imagen original, se respetó
su icono tal y como se apareció, cosa que por desgracia
no ha sucedido con quienes ahora de una manera irreverente
han manipulado su diseño original y han forzado su figura
orante para presentarla emitiendo su voto a favor de una
opción política, excluyendo así de su protección y maternidad
a quienes tienen una preferencia diferente. |
4.- Una imagen que
ha sido adulterada así, divide y no une al pueblo de México,
ofende el sentimiento religioso de millones de católicos
que no quieren ver a su amada imagen contaminada con las
interminables contiendas políticas. |
5.- Le asiste la razón
a la clase política desde la perspectiva legal y canónica,
cuando pide que la Iglesia no participe en política partidista,
pero la Iglesia también exige a los políticos sea cual sea
su afiliación partidaria no usar y manipular los símbolos
sagrados para apoyar sus fines, mucho menos cambiar las
formas originales para forzarlas a respaldar sus posturas
e incluso causar desorientación entre la gente. |
6.- La inmensa mayoría
de los católicos nos sentimos profundamente lastimados y
ofendidos por la deformación abusiva que raya en el sacrilegio
de la Sagrada imagen de Ntra. Sra. de Guadalupe que es presentada
con la leyenda de “la madre de todos los plantones”. |
7.- Exigimos a la
Coordinación de Organizaciones Ciudadanas, retirar inmediatamente
la imagen que han deformado para sus fines y ser respetuosos
de la fe de los fieles católicos que no aceptan esta manipulación
y falta de respeto a la sagrada imagen. |
8.- Por último, la
Arquidiócesis Primada de México quisiera aclarar que Nuestra.
Sra. de Guadalupe es patrona y madre de TODOS los mexicanos,
NADIE puede impedir que se acerquen a ella en sus necesidades
y aflicciones. Todos pueden hacer uso de su sagrada imagen
para rendirle veneración y experimentar su amor y protección,
pero su imagen original exige ser tratada con respeto, lo
cual excluye la alteración o peor aún, la manipulación de
su forma original tal y como está en el ayate del Tepeyac.
Algunos argumentan que se debe respetar el derecho a la
libertad de expresión al interior de los templos, sin embargo
cabe destacar un principio universal, este derecho tiene
un límite cuando se daña o lastima a otras personas, en
este caso se está ofendiendo a los católicos. Recordemos
la frase célebre del Benemérito de las Américas, Don Benito
Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. Por tanto,
los católicos tenemos el derecho de que nuestras imágenes
sagradas y nuestros templos sean respetados siempre y más
aún al momento de celebrarse la santa misa. Por lo que toda
manifestación política dentro de los templos es una violación
a este derecho y al respeto que se le debe a los fieles
y a Dios. |
| 9.- La Virgen de Guadalupe
puede seguir acompañando a todos sus hijos sin distinción
de preferencias políticas en la búsqueda de la justicia
la libertad y la paz, siempre y cuando se tenga clara su
sacralidad y la veneración que le deben todos. |