I. PRESENTACIÓN RELIQUIAS Y DEL ENCUENTRO.
En este encuentro de oración y adoración al Santísimo nos acompañan
dos reliquias de San Pío de Pietrelcina: un guante de los que
usó para proteger, ocultar y recoger la sangre de las llagas del
Señor en sus manos y uno de los pañuelos que recogían la sangre
que salía de la llaga del Señor en su costado. El Padre Pío presidió durante muchos años, en San Giovanni
Rotonda, la función vespertina en la que, después de rezar el
rosario ante el Santísimo expuesto en la custodia, daba la bendición.
Los sentimientos que vivía el Santo Pietrelcina los podemos descubrir
en estas palabras que escribió a su confesor, el padre Agustín,
el 3 de diciembre de 1912: ''A veces me pregunto si es posible
que haya almas que no se sientan abrasar de amor divino cuando
se encuentran ante Jesús sacramento. Esto a mí me parece imposible,
sobre todo si se trata de sacerdotes o de religiosos".
Pidámosle que nos alcance la gracia de sentimos abrasados de amor
divino.
Il. EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO Y CANTO
III. ORACIÓN ANTE EL SANTÍSIMO.
1. Pablo VI llamó al Padre Pío hombre de oración y el
Padre Pío escribió: Quiero ser un pobre fraile que ora.
- SÚPLICA: Señor, enséñanos a orar.
Que tu Espíritu ore en nosotros.
- Lector:•
Del Padre Pío ha escrito uno de sus mejores biógrafos:
En su reclinatorio o en el altar, en la iglesia o en la celda,
caminando por los claustros o por los senderos del huerto de los
capuchinos, con las manos recogidas o desgranando el rosario,
el mundo del Padre Pío es Dios... Su vida es, sobre todo, vida
de oración, de coloquio ininterrumpido dulce .v obstinado, con
Dios. La oración le absorbe todo su tiempo.
•
El Padre Pío decía: Con el estudio de los libros se busca a
Dios. con la meditación se le encuentra. Sed asiduos a la oración
ya la meditación.
•
El Padre Pío aseguraba: La oración es la mejor arma que tenemos,
es la llave que abre el corazón de Dios... El mejor consuelo es
el que viene de la oración... Cuando nos ponemos a orar a Dios,
busquemos desahogar todo nuestro espíritu en él. Nuestras súplicas
le cautivan de tal modo que no puede menos de venir en nuestra
ayuda.
•
El Padre Pío invitaba así a la oración: Ora con constancia,
con confianza y con la mente tranquila y serena. Ora con insistencia,
ya que la insistencia pone de manifesto la fe... El alma cristiana
no deja pasar un solo día sin meditar la pasión de Jesucristo.
•
Para
el Padre Pío la oración del creyente debe tener un carácter universal.
Pedía: Rogad por los malos, rogad por los fervorosos, rogad
por el Sumo Pontífice y por todas las necesidades espirituales
y temporales de la santa Iglesia..., y elevad una súplica especial
por todos los que trabajan por la salvación de las almas y por
la gloria del Padre celestial.
En silencio, seguimos reflexionando y pidiendo. Mientras un
canto. 2. La oración más repetida por el Padre Pío y más aconsejada
por él es el Santo Rosario. La recitamos ante Nuestra Señora de
Guadalupe con el mismo amor con el que el Padre Pío la recitaba,
en San Giovanni Rotondo, ante Nuestra Señora de las Gracias. (A
continuación se reza el Santo Rosado, de forma más breve, únicamente
los 5 misterios).
3. En nosotros, como en el Padre Pío, todo: la oración, la
devoción a la Virgen María, el rezo del Rosario… debe ir encaminado
a alcanzar la santidad. La Iglesia ha reconocido la
santidad del Padre Pío (beatificado el 2 mayo 1999 y canonizado
el 16 junio 2002) y el Padre Pío escribió a su director espiritual:
Siendo una voz imperiosa que me pide: "Santifícate y santifica".
Renovamos, ante Jesús en la Eucaristía, nuestro compromiso de
caminar hacia la santidad, ayudados por los ejemplos y las enseñanzas
del Padre Pío.
-COMPROMISO: Seamos santos como nuestro
Padre del cielo es santo.
-Lector:
•La
santidad consiste, ante todo, en acoger el amor y los dones del
Señor. Éstos fueron los deseos profundos del Padre Pío: Siento
cada vez más la imperiosa necesidad de entregarme con más confianza
a la misericordia divina y de poner sólo en Dios toda mi esperanza.
•La
santidad consiste en dar a Dios el primer lugar en el corazón
y gastar la vida en su alabanza y servicio. El Padre Pío vivió
siempre lo que expresó en estas palabras: Alaba sólo a Dios
y no a /os hombres; honra al Creador y no a la criatura. Busquemos
servir al Señor con todo el corazón y con toda la voluntad.
•La
santidad consiste en amar a Dios con todo el corazón. Admiremos
el amor del Padre Pío por el Señor: ¡Oh, si tuviese un número
infinito de corazones, todos los corazones del cielo y de la tierra,
el de tu Madre... todos, todos, oh Jesús, te los ofrecería a ti!
•La
santidad consiste en la actitud permanente de conversión. El Padre
Pío escribió y vivió esto: "Comencemos hoy, hermanos,
a hacer el bien, que hasta ahora no hemos hecho nada”. Estas palabras
que el Seráfico Padre San Francisco, en su humildad. se las aplicaba
a sí mismo, hagámoslas nuestras.
•La
santidad consiste en el rechazo absoluto del pecado y en la fidelidad
plena a la voluntad de Dios. Esto vivió y aconsejó el Padre Pío:
Sufría mil veces la muerte antes que ofender al Señor deliberadamente.
En todos los acontecimientos humanos. aprended a reconocer y a
adorar la voluntad de Dios.
•No
es posible la santidad sin una vida intensa de oración, como.
El Padre Pío, que quiso ser un fraile que ora, aconsejaba, como
se ha dicho antes, de este modo: Ora con constancia. con confianza
y con la mente tranquila y serena. Ora con insistencia, ya que
la insistencia pone de manifiesto la fe.
•No
es posible la santidad sin un amor intenso al prójimo por amor
a Dios, especialmente a los más necesitados. Escribió a su director
espiritual, como alabanza al Señor: En mí todo se resume en
esto: Vivo devorado por el amor a Dios y el amor al prójimo.
Y al personal sanitario del hospital que fundó en San Giovanni
Rotondo decía: En cada enfermo está Jesús que sufre; en cada
pobre está Jesús que languidece; en cada enfermo pobre está dos
veces Jesús.
•Por
el papel que el Señor ha confiado a la Virgen María en la obra
de la salvación, no es posible la santidad sin una devoción filial
hacia la Madre de Jesús y Madre de la Iglesia. El Padre Pío, al
manifestar su última voluntad, nos pidió esto: Amad a la Virgen
María, haced que la amen; rezad siempre el santo rosario.
En silencio. Seguimos reflexionando y comprometiéndonos
ante el Señor. Mientras un canto.
IV. BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO.
V. VENERACIÓN DE LAS RELIQUIAS DE SAN PÍO.
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