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El martes 21 de febrero a las 17:00 hrs se celebró; La oración de intercesión ante las Reliquias del Padre Pío Pietrelcina.



I. PRESENTACIÓN RELIQUIAS Y DEL ENCUENTRO.

En este encuentro de oración y adoración al Santísimo nos acompañan dos reliquias de San Pío de Pietrelcina: un guante de los que usó para proteger, ocultar y recoger la sangre de las llagas del Señor en sus manos y uno de los pañuelos que recogían la sangre que salía de la llaga del Señor en su costado. El Padre Pío presidió durante muchos años, en San Giovanni Rotonda, la función vespertina en la que, después de rezar el rosario ante el Santísimo expuesto en la custodia, daba la bendición.

Los sentimientos que vivía el Santo Pietrelcina los podemos descubrir en estas palabras que escribió a su confesor, el padre Agustín, el 3 de diciembre de 1912: ''A veces me pregunto si es posible que haya almas que no se sientan abrasar de amor divino cuando se encuentran ante Jesús sacramento. Esto a mí me parece imposible, sobre todo si se trata de sacerdotes o de religiosos". Pidámosle que nos alcance la gracia de sentimos abrasados de amor divino.

Il. EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO Y CANTO
III. ORACIÓN ANTE EL SANTÍSIMO.

1. Pablo VI llamó al Padre Pío hombre de oración y el Padre Pío escribió: Quiero ser un pobre fraile que ora.

- SÚPLICA: Señor, enséñanos a orar. Que tu Espíritu ore en nosotros.
- Lector:

Del Padre Pío ha escrito uno de sus mejores biógrafos: En su reclinatorio o en el altar, en la iglesia o en la celda, caminando por los claustros o por los senderos del huerto de los capuchinos, con las manos recogidas o desgranando el rosario, el mundo del Padre Pío es Dios... Su vida es, sobre todo, vida de oración, de coloquio ininterrumpido dulce .v obstinado, con Dios. La oración le absorbe todo su tiempo.

El Padre Pío decía: Con el estudio de los libros se busca a Dios. con la meditación se le encuentra. Sed asiduos a la oración ya la meditación.

El Padre Pío aseguraba: La oración es la mejor arma que tenemos, es la llave que abre el corazón de Dios... El mejor consuelo es el que viene de la oración... Cuando nos ponemos a orar a Dios, busquemos desahogar todo nuestro espíritu en él. Nuestras súplicas le cautivan de tal modo que no puede menos de venir en nuestra ayuda.

El Padre Pío invitaba así a la oración: Ora con constancia, con confianza y con la mente tranquila y serena. Ora con insistencia, ya que la insistencia pone de manifesto la  fe... El alma cristiana no deja pasar un solo día sin meditar la pasión de Jesucristo.

Para el Padre Pío la oración del creyente debe tener un carácter universal. Pedía: Rogad por los malos, rogad por los fervorosos, rogad por el Sumo Pontífice y por todas las necesidades espirituales y temporales de la santa Iglesia..., y elevad una súplica especial por todos los que trabajan por la salvación de las almas y por la gloria del Padre celestial.

En silencio, seguimos reflexionando y pidiendo. Mientras un canto.

2. La oración más repetida por el Padre Pío y más aconsejada por él es el Santo Rosario. La recitamos ante Nuestra Señora de Guadalupe con el mismo amor con el que el Padre Pío la recitaba, en San Giovanni Rotondo, ante Nuestra Señora de las Gracias. (A continuación se reza el Santo Rosado, de forma más breve, únicamente los 5 misterios).

3. En nosotros, como en el Padre Pío, todo: la oración, la devoción a la Virgen María, el rezo del Rosario… debe ir encaminado a alcanzar la santidad. La Iglesia ha reconocido la santidad del Padre Pío (beatificado el 2 mayo 1999 y canonizado el 16 junio 2002) y el Padre Pío escribió a su director espiritual: Siendo una voz imperiosa que me pide: "Santifícate y santifica". Renovamos, ante Jesús en la Eucaristía, nuestro compromiso de caminar hacia la santidad, ayudados por los ejemplos y las enseñanzas del Padre Pío.

-COMPROMISO: Seamos santos como nuestro Padre del cielo es santo.
-Lector:

La santidad consiste, ante todo, en acoger el amor y los dones del Señor. Éstos fueron los deseos profundos del Padre Pío: Siento cada vez más la imperiosa necesidad de entregarme con más confianza a la misericordia divina y de poner sólo en Dios toda mi esperanza.

La santidad consiste en dar a Dios el primer lugar en el corazón y gastar la vida en su alabanza y servicio. El Padre Pío vivió siempre lo que expresó en estas palabras: Alaba sólo a Dios y no a /os hombres; honra al Creador y no a la criatura. Busquemos servir al Señor con todo el corazón y con toda la voluntad.
La santidad consiste en amar a Dios con todo el corazón. Admiremos el amor del Padre Pío por el Señor: ¡Oh, si tuviese un número infinito de corazones, todos los corazones del cielo y de la tierra, el de tu Madre... todos, todos, oh Jesús, te los ofrecería a ti!
La santidad consiste en la actitud permanente de conversión. El Padre Pío escribió y vivió esto: "Comencemos hoy, hermanos, a hacer el bien, que hasta ahora no hemos hecho nada”. Estas palabras que el Seráfico Padre San Francisco, en su humildad. se las aplicaba a sí mismo, hagámoslas nuestras.
La santidad consiste en el rechazo absoluto del pecado y en la fidelidad plena a la voluntad de Dios. Esto vivió y aconsejó el Padre Pío: Sufría mil veces la muerte antes que ofender al Señor deliberadamente. En todos los acontecimientos humanos. aprended a reconocer y a adorar la voluntad de Dios.

No es posible la santidad sin una vida intensa de oración, como. El Padre Pío, que quiso ser un fraile que ora, aconsejaba, como se ha dicho antes, de este modo: Ora con constancia. con confianza y con la mente tranquila y serena. Ora con insistencia, ya que la insistencia pone de manifiesto la fe.

No es posible la santidad sin un amor intenso al prójimo por amor a Dios, especialmente a los más necesitados. Escribió a su director espiritual, como alabanza al Señor: En mí todo se resume en esto: Vivo devorado por el amor a Dios y el amor al prójimo. Y al personal sanitario del hospital que fundó en San Giovanni Rotondo decía: En cada enfermo está Jesús que sufre; en cada pobre está Jesús que languidece; en cada enfermo pobre está dos veces Jesús.

Por el papel que el Señor ha confiado a la Virgen María en la obra de la salvación, no es posible la santidad sin una devoción filial hacia la Madre de Jesús y Madre de la Iglesia. El Padre Pío, al manifestar su última voluntad, nos pidió esto: Amad a la Virgen María, haced que la amen; rezad siempre el santo rosario.

En silencio. Seguimos reflexionando y comprometiéndonos ante el Señor. Mientras un canto.

IV. BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO.
V. VENERACIÓN DE LAS RELIQUIAS DE SAN PÍO.

 
 
 
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