Te adoro, Dios mío, y te amo de todo corazón.
Te doy gracias por haberme creado, hecho cristiano y conservado
durante el día. Perdóname el mal que hoy he cometido
y acepta el bien que haya podido hacer.
Protégeme durante el sueño y líbrame
de todo peligro. Tú gracia esté siempre conmigo
y con todos mis seres queridos. Amén.
Te pido por la Santa Iglesia, por el Santo Padre,
por nuestra Patria y por nuestros gobernantes, por todos mis parientes,
amigos y enemigos y por aquellos que se han encomendado a mis
oraciones.
Te pido por las Benditas Animas del Purgatorio.
Amén.